Entrevistas Novela Negra

Entrevistamos a Francisco Javier Illán Vivas, autor de “Crimen en el paraíso salado”

Francisco Javier Illán Vivas. Foto: Toñi Riquelme.

Nacido en Molina de Segura (Murcia) en 1958, Francisco Javier Illán Vivas es criminólogo por la Universidad Autónoma de Madrid. Poeta y escritor muy prolífico y casi siempre relacionado con el mundo de la prensa escrita, es admirador del escritor estadounidense H.P. Lovecraft. De su extensa obra, destacamos su relato El secreto de Zeos, que en 2012 fue finalista del X Premio Internacional Sexto Continente de relato de Ciencia Ficción y Ficción Distópica. En 2018, quedó finalista del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra con Versos envenenados, su primera incursión en la novela negra. 1314, la venganza del templario (2019), fue distinguida con el Accésit VI Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica y El retorno de la espada (2021) ganó el II Premio Villiers de L’Isle Adam de Novela Fantástica. Con Cuentos completos, publicada en 2022, nos presentó una antología de sesenta relatos escritos a lo largo de cuarenta años. En 2026, Crimen en el paraíso salado, su segunda novela negra, publicada por Bookalia Ediciones, continúa la serie del inspector de policía Isco Vivas.

Has escrito poesía, relato, novela histórica, ciencia ficción… y en 2018, publicaste tu primera novela negra, Versos envenenados, finalista del VII Premio Wilkie Collins. ¿Tenías decidido escribir un segundo caso para el inspector Isco Vivas?

Nunca lo pensé. Bien es cierto que Versos envenenados nació como justificación a unas ochenta páginas que escribí una noche de creatividad volcánica: cuando llegué a casa tarde, alrededor de las 2 de la mañana, me puse al ordenador. Cuando leí esas páginas unos días después me pregunté: «¿Cómo ha empezado esto?». Y la respuesta fue, en efecto, Versos envenenados. Y esas ochenta páginas quedaron en el olvido del ordenador hasta hace unos meses, pues no encontraba forma de terminar el manuscrito, hasta un viaje a Islandia. Allí, en una anécdota que nada tenía que ver, apareció el final que estaba buscando.

La acción de Crimen en el paraíso salado llevará al lector a descubrir zonas de San Pedro del Pinatar y alrededores mientras acompaña al protagonista en sus investigaciones. ¿Por qué situar la trama en esta localidad ubicada entre el Mar Menor y el Mediterráneo?

Por las vueltas que da la vida. Nos trasladamos a vivir a San Pedro del Pinatar hace unos nueve años, más o menos. Y allí fue donde escribí aquellas primeras ochenta páginas, respecto a un suceso que me ocurrió en la pasarela de la Curva de la Culebra.

Parque Regional de las Salinas – San Pedro del Pinatar.

Además, situar la trama en un lugar costero, en plena etapa veraniega, o al principio de ella, da mucho juego para el escritor y, creo, para el lector.

Si los lugares son conocidos, el lector se introduce más en lo que está leyendo.

“Paraíso salado” es el sobrenombre turístico oficial con el que se conoce a San Pedro del Pinatar. Explícanos por qué. ¿Está justificada la consideración de “paraíso”? ¿Cómo ha evolucionado la región en los últimos años?

Una pregunta más para un guía turístico que para mí. Pero bueno, te cuento lo que supongo: la concentración alrededor de San Pedro del Pinatar de las Salinas y Arenales y el Mar Menor hacían inevitable el adjetivo «salado», lo de paraíso no le encuentro tanto sentido, porque de paraíso tiene poco. La ciudad es bastante sucia; las zonas de contenedores son ya un símbolo de la localidad por colchones, muebles y basura. En algún momento el personaje de mi novela habla de esta suciedad endémica de San Pedro del Pinatar.

¿Sabes otra cosa? Sorprendentemente dejan grandes obras en calles para el periodo veraniego, cuando están los turistas, veraneantes y demás, haciendo la vida o el disfrute de las vacaciones mucho más penosas.

Flamencos. Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar. Foto: Oskharhm

La historia avanza con la narración de diferentes personajes en primera persona, aunque, en ocasiones, recurres a un relator omnisciente. ¿Cómo te decidiste por esta estructura narrativa?

Seguí la misma línea que con Versos envenenados. Allí utilicé tanto la primera persona como el narrador omnisciente, diarios y epistolarios de los personajes. Funcionó, una novela que llegó a cinco ediciones; aquí he profundizado en ello. Me parece muy interesante. No ya, como te comentaba, que el lector conozca los lugares por donde se mueven los personajes, sino que ellos le hablen directamente, se lo cuenten en primera persona; les acerca más a lo que están leyendo. Un recurso que aprendí en la poesía, por supuesto.

Hay escenas donde no participa el personaje, con lo cual no puede contárnoslo; debe ser el relator omnisciente, como dices, quien nos dé a conocer lo que está sucediendo.

Nos encontramos en 2017, trece años después de los sucesos que estuvieron a punto de acabar con la vida de Isco Vivas. Reaparece la misma asesina y el mismo modus operandi (veneno) que en Versos envenenados. ¿Elige a sus víctimas por alguna razón? ¿Está convencida de hacer justicia?  

Así es, ella, hay un momento, casi al final de la novela, en que se lo confiesa al inspector Vivas. Por uno u otro motivo, le explica por qué ha envenenado a uno y a otro. Y le demuestra su enfado cuando él pone en duda que haya podido envenenar a un ser inocente (no digo a cuál, eso tendrán que descubrirlo en la obra).

Llama la atención del lector la inclusión de poemas de calidad y autores diversos en la trama. Hablamos, por ejemplo, de los poemarios “Inacabada claridad” y “Materia elemental”, de Vicente García Hernández, “Convocada soledad” de Jesús Cánovas Martínez y “Remembranzas”, de Guillermina Sánchez, además de referencias a la obra literaria de Luis Alberto de Cuenca, Premio Nacional de Poesía 2015. ¿Consideras la poesía un antídoto contra la desesperanza? ¿Qué significado tienen los poemas para la asesina, tal como los utiliza? ¿Y para Francisco Javier Illán Vivas?

Al personaje de Vivas en esta faceta le gustan las mismas cosas que a mí. La música de King Crimson, la de Elvis Presley, la poesía de Luis Alberto de Cuenca, y conoce a poetas vivos que yo tengo el placer de conocer y el honor de contar con su amistad, como citas en algunos ejemplos.

Para la asesina de la novela, no digamos el nombre, la poesía es su firma. Ella también es una amante de la línea clara que representa De Cuenca, pero como mensaje subliminal al inspector, deja poemas de autores que sabe que él conoce y admira. No debemos olvidar que fueron pareja durante un tiempo y conoce sus gustos.

Para mí la poesía es parte de lo que soy. Me recuerdo desde la más temprana edad con un papel y un lápiz en la mano, escribiendo poemas. Ahora menos, no porque la haya olvidado, sino porque creí que llegó el momento de que mi creación literaria buscara otros campos creativos. Pero de vez en cuando ella, la Poesía, me visita y juntos creamos.

Decía el ínclito Guillermo Carnero que la poesía puede y debe ocupar en el mundo de hoy el lugar vacante que antaño ocuparon en Occidente las creencias, los valores y las utopías. No para sustituirlas como tales, decía, sino para inducir al hombre a preguntarse quién es. Mira, y terminaba reflexionando que una sociedad que se limita a sobrevivir sin preguntas acerca de las incógnitas y las claves de la vida individual y colectiva, está muerta.

Mi personaje viene a reflexionar también, en unos párrafos, algo parecido sobre el declive de Occidente.

Caniches. Foto: Toñi Riquelme.

Todavía no hemos hablado de Blanquita, una perrita de raza caniche, compañera de vida del inspector Isco Vivas. ¿Qué papel juega en la novela? Perros y gatos son las mascotas favoritas de la mayoría de la población. Háblanos de tus preferencias en lo referente a animales de compañía.

Bueno, Blanquita fue mi caniche. He tenido tres caniches en mi vida, los tres al mismo tiempo, hasta que se fueron marchando: Blanquita, Elvis e Irisfree. Diecisiete maravillosos años nos han acompañado.

Ella, Blanquita, es quien da estabilidad a Vivas, después de superar parte de las secuelas del envenenamiento que narro en Versos envenenados.

Y ya sabes, porque lo has leído, lo que ocurre cuando Blanquita…

Crimen en el paraíso salado” toca muchos temas: el amor y el desamor, el odio y la venganza como objetivo vital, la soledad no deseada, la inocencia traicionada… todas emociones inherentes al ser humano. ¿Cuál era tu principal objetivo al escribir esta historia?

Eso que comentas son los problemas que preocupan a la sociedad. Mi principal objetivo, buena pregunta, tendría que volver a ocho años antes y hablar con el Francisco Javier de entonces. Quería terminar una historia, una historia que estuviera muy cerca de la realidad cotidiana de la gente con la que hablo por la calle, en la cafetería, alejada si es posible de los móviles; de la que se sienta en el paseo de la Calle Campoamor y que, rodeando a la trama policíaca, reflejase lo que se vive, como te comento, día a día.

Museo Palacio Barón de Benifayó, San Pedro del Pinatar.

La novela también nos habla de problemas sociales de actualidad, como la creciente precariedad laboral, la dificultad en el acceso a la vivienda, el alarmante fenómeno de la okupación y la progresiva destrucción del medio ambiente. ¿Te preocupan estos temas?

Por supuesto. El medio ambiente, el deterioro del Mar Menor, con terribles episodios que hemos vivido aquí; la okupación en San Pedro es un problema acuciante, con mafias que «alquilan» casas y van rotando los okupas para que, cuando llega la orden de desalojo, ya no estén en esa casa, sino en otra; la precariedad laboral de un submundo alrededor de la agricultura y el turismo. Sí, me preocupan y les preocupan a las personas con las que hablo a diario.

Otro aspecto que me gustaría destacar son las referencias al cine y la literatura a lo largo de la novela. En cuanto al séptimo arte, citaría Conan, el bárbaro (1982), Blade Runner (1982), El mundo nunca es suficiente (1999) decimonovena película de la saga de James Bond, y El hobbit (2012). Sobre la literatura, Isco Vivas tiene a la vista en el sofá de su casa: Versos envenenados, de Francisco Javier Illán Vivas; La piedra del diluvio, de Pedro González Nuñez y Hola, mi Amor, Yo Soy el Lobo… y otros poemas de Romanticismo Feroz, de Luis Alberto de Cuenca. Además, está leyendo Siempre que llovió, paró, de Alicia Rico. ¿Es Isco Vivas un gran lector y cinéfilo? ¿Lo eres tú? ¿Cuáles son los géneros favoritos de uno y otro?

Ya te he comentado que Isco Vivas tiene los mismos gustos musicales, cinematográficos y literarios que yo. Y “conoce” a casi los mismos escritores que yo: esos libros que citas los fui leyendo durante determinadas épocas de la escritura de la novela. Así que los cito, como homenaje también a personajes reales. Durante los años de convalecencia del envenenamiento, Isco se convierte en un impenitente lector, como le ocurre al autor de la novela.

A pesar de los crímenes y al igual que en algunos relatos de Cuentos completos, la gastronomía murciana, como uno de los placeres cotidianos, ocupa un lugar en Crimen en el paraíso salado. Nos hablas del magnífico caldero preparado en el Restaurante Juan Mari, de la Pastelería Pedrín, del restaurante Casa El Huertano, en San Pedro del Pinatar y del Restaurante Pepe Luis, en Molina de Segura… ¿Los recomiendas al visitante? Háblanos de tus platos favoritos.

El objetivo último es acercar la novela al lector con lugares reconocibles. Y uno de los mejores platos que se pueden comer en San Pedro del Pinatar y alrededores es el caldero. Y uno de los lugares donde más lo he disfrutado, en el Restaurante Juan Mari, por desgracia ahora cerrado por jubilación de Juan y de Reyes, que se merecen disfrutarla y con los que me encuentro de vez en cuando caminando por el Paseo Quintin (junto al molino de la portada).

La Casa Huertano es más para pequeños momentos, no busques ahí comida gourmet, pero sí unas buenas tapas y un buen lugar para charlar sin prisas.

El Pepe Luis es uno de los mejores, en calidad y precio, de la Región de Murcia.

Caldero del Mar Menor, uno de los mejores platos de la zona.

¿Mis platos favoritos? Necesitaríamos una obra breve solo para describirlos. Pero tanto en Versos envenenados como aquí cito algunos y su elaboración, para disfrute tanto de quien ve cómo se hacen como cuando los comen.

Una última pregunta. ¿Volveremos a encontrar al inspector Isco Vivas en una nueva aventura? ¿Qué puedes contarnos de tus próximos proyectos?  

Estoy convencido de que sí. Pero, como en todo lo que tiene que ver con la literatura, depende de los lectores. Crimen en el paraíso salado encuentra su momento porque la quinta edición de Versos envenenados se agotó, y encontré la forma de poner punto y final a la novela.

Si hay respuesta de los lectores, Isco Vivas volverá. Porque al final de la novela hay un enigmático “¿Fin?”.

El proyecto principal ahora son las presentaciones de la novela e ir conociendo la respuesta de los lectores.

¡Te deseamos mucha suerte!

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